El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur llegó a generar unos 9.300 empleos directos en su pico de obra y, sumando trabajos conexos y servicios complementarios, la cifra total ronda los 15.000, según María Martha Avilez, secretaria de Trabajo de Río Negro. Es el número que más circula cuando se habla del boom energético de la Patagonia. Pero al lado de esa cifra hay otra que cambia la lectura: en Neuquén, el comercio ya es el principal empleador privado con 27.000 trabajadores, por encima del propio sector hidrocarburífero, que emplea 24.800.
Pese a las proyecciones optimistas que suelen acompañar cada anuncio de inversión, los funcionarios de la región piden cautela. Avilez fue clara: "yo no me guío mucho por lo que dicen" las empresas en sus comunicados. Y el ministro de Trabajo de Neuquén, Lucas Castelli, lo dijo sin vueltas: "hoy en Neuquén no sobra el trabajo". La razón que dio es concreta: a la provincia ingresan unas 25.000 personas por año buscando un lugar en una industria que exige, cada vez más, alta calificación técnica.
Río Negro, además, ya reguló el acceso a esos puestos: la Ley 5804, conocida como la "80-20", exige que el 80% de los trabajadores contratados en grandes proyectos acredite al menos dos años de residencia en la provincia, y que el 20% restante sea cubierto por mujeres y disidencias. Es una señal directa de que el propio Estado provincial no da por sentado que el mercado laboral se ordene solo.
El mensaje para quien busca insertarse en el sector, ya sea como trabajador o como pyme de servicios, es más matizado que el titular del "boom": la demanda real de empleo existe y sigue creciendo, pero es más acotada, más calificada y más regulada de lo que sugiere la comparación fácil con los grandes números de inversión. Entender esa diferencia es clave antes de mudarse a la cuenca esperando un puesto garantizado.
🔗 Fuente: ADNSur