El jueves por la tarde, una tormenta fuerte cayó sobre Añelo, el pueblo que funciona como base de operaciones de Vaca Muerta. En pocos minutos, varias calles se convirtieron en ríos de barro, el agua entró en viviendas y hubo vecinos que tuvieron que moverse en canoa. Varias familias fueron evacuadas de manera preventiva.
El Servicio Meteorológico Nacional había emitido un alerta amarilla con una previsión de 10 a 20 milímetros, pero la lluvia superó ampliamente ese pronóstico. El director de Defensa Civil, Modesto Muñoz, explicó que fue una tormenta repentina que no estaba dentro de lo esperado. La ubicación del pueblo, sobre la barda, hizo que el agua bajara con fuerza hacia las zonas habitadas.
Trabajaron en conjunto el municipio, los bomberos voluntarios, la policía y Vialidad provincial. Las rutas principales siguieron transitables, aunque hubo que limpiar barro, piedras y escombros.
El episodio vuelve a mostrar una deuda conocida: Añelo creció al ritmo de los pozos, pero sus desagües, calles y servicios no crecieron igual. Para las empresas que trasladan personal y equipos todos los días, también es un recordatorio de tener un plan para cuando el clima cambia de golpe.
🔗 Fuente: Perfil