La tonelada de arena de fractura cuesta unos USD 22 lavada y cargada en la cantera de Ibicuy, en Entre Ríos. Puesta en un pozo de Vaca Muerta, a más de 1.200 kilómetros, cuesta unos USD 145: seis veces más.
La diferencia es casi toda logística. El flete de larga distancia suma unos USD 70 por tonelada, la última milla otros USD 27, el secado USD 15 y el servicio de bombeo USD 10. Es decir, de cada USD 145, unos USD 97 son transporte. En el Permian, en Texas, la misma tonelada llega al pozo por unos USD 60. Al arenero le queda un margen bruto de entre USD 4 y 6 por tonelada.
El problema crece con la actividad. Cada pozo consume entre 12.500 y 13.000 toneladas de arena. La demanda de 2026 ronda los 8 millones de toneladas y la capacidad de procesamiento del país está entre 6,5 y 7 millones, así que la brecha ya se ve este año. Para 2030 se proyectan unos 12 millones de toneladas.
A eso se suma la carga tributaria que la arena acumula en el camino: guía de tránsito en Entre Ríos, canon de extracción, tasa municipal e Ingresos Brutos en cascada sobre facturaciones sucesivas, unos USD 5 por tonelada en total.
Entre las salidas en estudio está el transporte fluvial. Según un estudio financiado por el CFI que citó el secretario del Copade de Neuquén, Rubén Etcheverry, una barcaza reemplaza hasta 80 camiones, con un flete de unos USD 46 por tonelada. En Texas, la referencia es el Dune Express, una cinta transportadora eléctrica de 67 kilómetros que hizo su primera entrega comercial en enero de 2025. Las cifras de costos surgen del análisis del consultor en logística Roberto Lino Blanco.
🔗 Fuente: Más Energía - LM Neuquén