Carlos Ormaechea, presidente de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), salió a bajarle el tono a una idea que circula hace tiempo en el discurso público: que Vaca Muerta, por sí sola, puede resolver los problemas económicos de la Argentina. Su frase fue directa — "existe la ilusión de que nos vamos a salvar con Vaca Muerta, y no es así".
El punto no es menor viniendo de la voz institucional del sector, no de un crítico externo. Ormaechea reconoce que el desarrollo no convencional genera recursos reales para el Estado y divisas que hoy escasean, pero insiste en que esa "salvación" no puede depender de un solo recurso — necesita consensos transversales entre sectores y políticas de Estado que blinden la inversión a largo plazo, no reglas que cambian con cada gestión.
Su reclamo puntual va hacia adentro del propio sector: fortalecer la cadena de proveedores locales para que puedan competir de igual a igual a nivel global, en vez de que Vaca Muerta termine dependiendo de importaciones y de un puñado de operadoras grandes. Es un mensaje que conecta directo con lo que venimos viendo semana a semana en esta misma sección — la brecha entre el peso simbólico de Vaca Muerta y la solidez real de la cadena que la sostiene.
🔗 Fuente: Diario Río Negro